I
Tus brazos, lobas de cacería… el hechizo de tus labios
entreabiertos… tu mirada fija… tu cuerpo siempre dispuesto.
II
Nos unimos en el beso de la salacidad, las caricias fluyen hasta quedar
empapados con nuestra huella malversada.
III
Tu cabello activo entre mis frenesís, nuestros entes acoplados sin dignidad… nuestra virtud apareada a la de los pérfidos.
IV
Mi sangre efervescente me azota… busco tu hedor en medio de mi desnudez,
pero solamente hallo el de mi propio cadáver.
V
Sigo esperando… debajo de la lumbre de tu vela desaparecida… escucho
tus pasos cada vez más lejos de mi crepúsculo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario