Margaret
llega al olvidado sótano de la casa, cargado de telarañas, moho y recordatorios
olvidados… allí, del otro lado de la puertecilla de hierro del fondo, sabe que
se esconde la cajita de semillas de su madre, semillas seguramente muertas,
abre la caja, y encuentra una nota, escrita en un lenguaje desconocido “Opue
Xobam”, deja la nota a un lado, decide enfocarse en la caja; mete sus manos,
saca dos esferas en la oscuridad, las acerca a la luz… las esferas la miran…
Son los
ojos de Lucía, su hermana muerta, los lanza, retrocede, se tropieza y cae,
observa alrededor, y encuentra los roídos huesos de sus antepasados y de sus
descendientes…
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